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Tu programa de fidelización trata datos personales (y la AEPD multó 48 millones en 2025)

Un programa de puntos es un fichero de clientes con nombre, teléfono y hábitos de consumo. La Memoria 2025 de la Agencia da la medida del riesgo: 30.931 reclamaciones y 48,1 millones en multas.

Hay una frase que se oye mucho en el sector y que es falsa: «esto son cuatro sellos, no hay datos de por medio».

Un programa de fidelización guarda quién es tu cliente, cómo contactarlo y qué compra. Eso es un tratamiento de datos personales con todas las letras, y lo regula el RGPD igual que a un banco. La diferencia no está en la norma: está en que el banco tiene un departamento y tú no.

La medida del riesgo

Según la Memoria anual 2025 de la Agencia Española de Protección de Datos —analizada aquí en detalle—, el año pasado dejó estas cifras:

Concepto2025Variación
Reclamaciones recibidas30.931+64%
Procedimientos sancionadores abiertos495+20%
Multas impuestas325+16%
Importe total48.108.765 €+35%

Treinta mil reclamaciones no las presentan treinta mil empresas contra sus competidores: las presentan clientes molestos. Y el motivo más frecuente para que un cliente se moleste con un programa de fidelización es recibir algo que no pidió.

Las cuatro cosas que hay que tener bien

1. El consentimiento tiene que ser específico

Este es el que más multas genera. No vale una casilla que diga «acepto recibir información». Apuntarse al programa y aceptar publicidad son dos finalidades distintas y necesitan dos consentimientos distintos.

Si alguien se da de alta para acumular puntos, tienes base para gestionarle los puntos. Para mandarle una promoción de los jueves, necesitas que lo haya aceptado aparte.

2. Informar antes, no después

En el momento de la alta, el cliente tiene que poder saber quién trata sus datos, para qué, cuánto tiempo y cómo ejercer sus derechos. No hace falta un tratado: una capa breve con enlace a la política completa cumple, y es lo que hace todo el mundo que lo hace bien.

3. Los derechos tienen que funcionar de verdad

Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad. Si un cliente escribe pidiendo que le borres, tiene que haber alguien leyendo ese correo y un sitio donde borrarlo. Un buzón que nadie abre es peor que no tener buzón: deja rastro de que se pidió y no se hizo.

4. Las brechas, notificadas

Es la parte que más creció: los procedimientos sancionadores por brechas de seguridad pasaron de 30 en 2024 a 77 en 2025, un 157% más, y sumaron 19,8 millones —el 40% del importe total—. La Agencia recibió 2.765 notificaciones de brecha, con más de 209 millones de personas potencialmente afectadas.

Si se filtra tu base de clientes, hay 72 horas para notificarlo. Que el fichero sea pequeño no exime.

El apunte que casi nadie hace

El dato con más letra pequeña de toda la memoria es este: los procedimientos abiertos por publicidad bajaron un 39%.

Es tentador leerlo como «se persigue menos». Es más probable lo contrario: llevamos años de sanciones ejemplares en comunicaciones comerciales y el mercado ha ido corrigiendo. Las que quedan son las de quien no se ha enterado todavía.

Qué mirar en tu proveedor

Si el programa lo lleva un software de terceros —el nuestro incluido—, ese proveedor es encargado del tratamiento y tú sigues siendo el responsable. Vale la pena comprobar cuatro cosas antes de firmar:

  • Que exista contrato de encargo de tratamiento. Es obligatorio, no opcional.
  • Dónde están alojados los datos. Fuera del Espacio Económico Europeo hay que justificar la transferencia.
  • Que el consentimiento de marketing se guarde separado del alta, con fecha y origen.
  • Que se pueda exportar y borrar un cliente concreto sin abrir un ticket de soporte.

Un proveedor que no sepa responder a estas cuatro preguntas en un correo es un proveedor que te va a dejar solo el día que llegue la reclamación.

Y lo que no es problema

Que guardes los datos no es el riesgo. El riesgo es usarlos para algo que el cliente no autorizó, no poder demostrar que lo autorizó, o no saber dónde están cuando pida que los borres.

Un programa de fidelización bien montado trata menos datos de los que la gente imagina: para dar puntos basta con identificar al cliente. El nombre, el cumpleaños y el resto son cosas que se piden porque «ya que estamos», y cada campo de más es una obligación de más.

Fuentes

  • Memoria anual 2025 de la Agencia Española de Protección de Datos. Análisis de cifras en Usercentrics.
  • Reglamento (UE) 2016/679 (RGPD) y Ley Orgánica 3/2018 (LOPDGDD).

Esto es una orientación general, no asesoramiento jurídico. Para un caso concreto, consulta a un profesional.

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